Una sinfonía moderna.
martes, julio 14, 2009
Pat Metheny - First Circle -Con Orquesta-
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domingo, junio 21, 2009
Lecciones
“El mejor medio
para hacer buenos a los niños
es hacerlos felices”
Oscar Wilde
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Keiko Matsui - Forever Forever
De reciente visita en el teatro Degollado donde fuimos testigos de su virtuosismo.
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domingo, mayo 10, 2009
Asalto al Corazón
Y dijo: -¡arriba las manos!-, pero se levantaron tus piernas y comenzó a abrirse paso como lo hace una caricia por la piel conocida, balanceándose, urdiendo una escapatoria. Y asomó la cabeza por el camino de vuelta, con un antifaz de hinchazón en el rostro para que nadie supiera a quién es idéntico. Y sin decir: -¡esto es un asalto!- tomó sin pedir todo tu tiempo, tu cintura y tus pechos, el color de tus mejillas y tus frascos de maquillaje, el hilillo ronco de tus fuerzas y también tu corazón. Se robó tantas horas de sueño, las tardes donde la calma vivía dentro de un caracol, la libertad de tus pasos deslavando el retrato de la muchacha que fuiste; todas y cada una de tus nuevas miradas.
El futuro llegó por asalto; te dejó los bolsillos vacíos, pero las arcas llenas.
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martes, abril 21, 2009
Ian Anderson -Bouree- con orquesta
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martes, abril 14, 2009
Manifestación de Estrellas
De improviso, en la proximidad de los lazos, los ojos de los nuestros se contagian de la oscuridad final y nos invade en el aire una epidemia de santa muerte. Como se transmite el virus de la tristeza a través de las tazas vacías de café, como se hace piedra deteniéndose un día el corazón (y se endurece, sin remedio, el pan nuevo ante la alevosa intemperie).
Así la gente que nos dio la vida, la mano o la enseñanza se marcha sin dejar su paradero, llevándose tantas cosas que creemos que nos pertenecen; se esfuman de nuestro plano atravesándonos. Se van dejando copas servidas y carcajadas que aún encienden las velas en el comedor. Se van y queda un libro abierto en las páginas extemporáneas de la belleza, las pautas sedantes repletas de música escrita sobre el piano, los lienzos sin colorear y la paleta llena de pintura, la magia disuelta en un sombrero que se derrama en el perchero que custodia los tiempos.
Tras la pérdida nos encontramos llorando ante un retrato, sin notar el brillo que azota y despedaza el cielo en su manifestación de estrellas, sin saber que en la trepidante mudanza de los nuestros algo se quebró y quedó esparcido por el piso, algo que nos duele al caminar. Sin saber que ese dolor -esa ausencia- es una forma etérea y a la vez tangible en el cuerpo estoico de los recuerdos.
Esa voz, en nuestro oído, es la que sopla y apaga el incendio en nuestra alma. Es una flor redimida en el asfalto que anuncia un nuevo sendero y un mapa más preciso del tesoro. Un calibre más grueso en nuestra piel, que nos protege del frío sin el otro y demás epidemias de cama. Una herencia, imborrable, de crónicas sin fin en el abismo quieto del amado protagonista, de travesías sinceras en el caramelo rojo y blanco de la tarde cómplice, de conquistas en el silencio atónito del universo a la espera de banderas y gritos perdidos sin color, sin sus ojos cerrándose. Despedidas siempre, cada noche, a toda hora, en el feliz cautiverio del abrazo eterno.
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viernes, marzo 13, 2009
Luis Pastor -Soy-
Luis Pastor: Músico, poeta y pintor.
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viernes, marzo 06, 2009
Frijoles
Así que entró en la cocina -paquete de frijoles negros en mano- y buscó una olla de barro, empecinado. Encontró una mediana, bastante tiznada, que servía perfectamente para la causa. Pero al inspeccionar el interior su sorpresa fue mayúscula. Dentro de la olla se encontraba una vasta colección de lencería atrevidísima: tangas, negligés, sostenes y pantaletas llenas de encaje, texturas, colores y transparencias dignas de la más inmoral odalisca. No aventuró ningún juicio y buscó la tan temida olla de presión. La abrió y su contenido dejó al descubierto los pectorales de lavadero y las nalgas rasuradas de un par de jovencitos, fotografiados en una revista para damas. Sudó.
En el extremo opuesto de la casa pudo ver de reojo a su mujer, que en ese momento tejía una chambrita, viendo plácidamente la televisión. Julián guardó las ollas en su lugar y se escabulló a la cochera. En un estante donde guardaba la herramienta buscó una caja que escondía bajo una maraña de cables y cartones de cerveza. Abrió la caja y estaba vacía. Ni rastro de su preciado látigo y sus esposas. Tampoco el pantalón de vinilo, ni su tanga de terciopelo, mucho menos el antifaz, o su playera de malla negra.
Regresó a la casa y se sentó al lado de su mujer. Esperó hasta que llegaron los comerciales y le preguntó: -Amor ¿Te gustaría comer fuera? Aquí cerca abrieron un restaurante buenísimo. Con la carne asada sirven frijolitos como los que hacía mi mamá-.
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viernes, febrero 27, 2009
miércoles, febrero 11, 2009
El Rostro del Pecado
Se levantó tras una larga pausa, mirando las caras largas y dolientes de los santos, los pliegues de sus rostros transfigurados por donde se deslizaban gotas de tinta roja, las aureolas flotantes coronando las cabezas de empolvada y sagrada mampostería.
Se enjuagó la cara con agua bendita que se mezcló con sus últimas lágrimas y salió despacio, con la cara en alto, a recuperar pronto la identidad perdida.
Texto: Rafael Ortiz.
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miércoles, diciembre 17, 2008
Me Voy - David Broza 5
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miércoles, noviembre 26, 2008
Canción Pequeña
Se canta y se silba nota por nota, entre las pautas sepias de un cuaderno, entre su cabello despeinado por la batalla oscura con la almohada y mi estupor y piyama de hombre grande. Se interpreta haciendo cariños a las cuerdas de la guitarra, inventando generosos arpegios y afinaciones imposibles. A menudo también, se queda dormida al aterrizar a bordo de un acorde, al mezclar su música con el medio día.
Quiere ser una canción lisonjera y cautivadora. Una canción gambusina que viaje al oeste en una diligencia, una melodía delincuente que transgreda el paisaje llano, sin pentagramas. Brotar de entre la tierra mojada y como una percusión o un metal sumarse a una orquesta de intentos.
Enciende una lámpara de notas que rebautiza con el agua de su voz de lajas. En su fado personal, en su tango íntimo, introduzco mi oreja para escucharla vivir en sol mayor. Quiere ser canción y correr por las teclas blancas y negras de un piano en medio del mar, ser la espuma rosa del sonido, el aroma tibio de un ritmo en el péndulo del tiempo. Quiere tocar la marea en el pulso del silencio repleto, descubierto y cantante.
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viernes, octubre 24, 2008
Si se callase el ruido -Ismael Serrano-
Tanto ruido y tan pocos silencios.
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miércoles, octubre 15, 2008
Estreno
Al noroeste, un cabello blanco, que según investigué le llaman cana, brotó como un abrojo tieso por mi sien, esa que acaricio cuando quiero evocar y hacer fluir algún dato revelador. Después la rodilla izquierda, que tantas glorias brindara a la profesional práctica del futbol amateur, comenzó a chillar como una rata acorralada cuando me levanté de la cama.
Más alarmante fue encontrar, una cuarta abajo del corazón, ese amasijo esteárico de grenetinas subcutáneas engrosando mi abdomen, que es como caminar mar adentro con un sobrino aferrado a la cintura, impidiéndome hacer las cabriolas de antaño, desplazarme más rápido que una chinche o juntar las puntas de mis pies con las de mis manos. Sin mencionar el súbito y orquestado encogimiento del guardarropa entero. Por todo esto, al acumular décadas, uno se vuelve decadente.
Y cómo no preocuparse si todavía creo en la niñez de mis sueños, donde soy como la cáscara de arroz y aprendo a volar, seguro de que alguna noche, unas cuantas pulgadas he logrado, por un breve lapso, sostenerme en el aire. Y cómo no llorar si aún confío en la pubertad de mis ideas que a diario saco de entre mis canicas en la caja forrada con estampas. Si no he dejado la edad del por qué y no ceso de meter la mano en los costados de lo incierto. Si quiero seguir comiendo mandarinas en el patio y jugar regletas tirado de panza y atajar balones antes de que crucen la puerta del lavadero. Cómo no gritarle cobarde al tiempo si ha huido tras golpearme, robándome tantos tesoros.
Pero algo sucedió entre la noche del 9 y el alba del 10 que al despertar he recibido también el regalo infinito, envuelto cuidadosamente en música, rodando despacio como un balín por la tinta de este escrito; el aliento esclarecido de un nuevo otoño, la cobija de inocencia, el himen reconstruido del alma, mi vida recién nacida todavía por estrenar.
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viernes, septiembre 26, 2008
Bill Frisell solo - Wildwood Flower / Poem for Eva
Bill Frisell. Guitarra y sampler construyendo una canción.
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