lunes, mayo 26, 2008

4 Metros Cuadrados


Regreso a los lugares de dónde quise huir. Encuentro miseria y pena servidas en la mesa, platos humeantes, tazones que se desbordan de recuerdos acedos, hacinados en un alma de oro de 4 metros cuadrados.

No hay espacio para mí aquí. Ni luz para mis ojos, ni un color de una pared que no me duela. Tomo una escoba y quiero barrer tantas migajas de mujer. Pero ni siquiera encuentro el piso y caigo, como la primera vez, en la trampa del sonido escéptico del viejo ardor, en los otoñales sobres que flotaron calle abajo tras la inundación, en el mortero que macera hierbabuena para mis labios rotos; para mis dientes olvidados y rotos.

Meto la mano por la falda eterna del último intento: una sonrisa dentro de un cuenco lleno de artilugios, de estrellas de papel morado sin oficio en el tiempo. Meto la mano, mis cinco dedos, por el estrecho túnel donde se quedó mi adolescencia atrapada. Ese profundo lamento queriendo salir a volar con las alas de un ave siempre en rehabilitación.

Regreso a los lugares donde juré nunca volver. Con un abrazo aserrado entre las hojas de una libreta negra, con la tinta de otros días manchando los renglones de nieve, las esposas de nadie quemando mis fotos, los hijos ajenos llorando mi ausencia. Mi inexplicable ausencia en las horas caídas, arrullando las cunas donde duerme un deseo que nació muerto.


Texto y foto: Rafael Ortiz.

3 comentarios:

Shanti dijo...

Pasé por acá y me atreví a tocar tu puerta para expresarte mis felicitaciones por esos escritos tan llenos de sensibilidad.

Un abrazo

Rafael Ortiz Ornelas dijo...

Muchisimas gracias. Es bueno saber que lo que escribo ya traspasó algun muro. Por curiosidad dime, de donde me visitas?

Saludos

Rafael Ortiz Ornelas dijo...

Perdona, no habia visto tu perfil hermana venezolana. Si te parece puedo poner un link de tu blog (que me pareció muy bueno) y tu otro al mio. Un abrazo.